jueves, 18 de enero de 2018

«Ojos azules», novela histórica

POST PARA LECTORES



Los libros que forman la capa papirácea de este siglo, como dijo un sabio, nos vuelven locos con su mucho hablar de los grandes hombres, de si hicieron esto o lo otro, o dijeron tal o cual cosa. Sabemos por ellos las acciones culminantes, que siempre son batallas, carnicerías horrendas o empalagosos cuentos de reyes y dinastías, que agitan al mundo con sus riñas y casamientos, y, entretanto, la vida interna permanece oscura, olvidada, sepultada. Reposa la sociedad en el inmenso osario sin letreros ni cruces ni signo alguno; de las personas no hay memoria, y sólo tienen estatuas y cenotafios los vanos personajes [...]



Esto lo escribió Pérez Galdós en El equipaje del rey José, el undécimo libro de sus Episodios Nacionales, y es una buena descripción de lo que me traigo entre manos, Ojos azules, novela histórica de nuevo cuño, puesto que no aparece ninguno de esos reyes, emperadores o grandes hombres, sino antes bien anónimos personajes de la historia que tantas veces hemos leído, los cuales nos llevan de la mano, cada uno por su época, mientras nos narran peripecias de la vida de entonces.

OJOS AZULES es una narración novelada sobre algunos de los episodios que nos han conducido hasta aquí. ¿Quiénes fueron nuestros ascendientes, aquellos seres que hace miles de años (o incluso millones) vivieron antes de nosotros?

Por estas páginas desfilan muchos de los que nos precedieron, desde las simples flores o las zarigüeyas del Eoceno, a los hombres de la Edad de la Piedra, los cazadores de las llanuras, los primeros agricultores, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que habla la historia, y también los hombres medievales, los que conquistaron continentes y aquellos otros que durante el barroco pusieron en marcha la actual era de las máquinas.

Todos fueron nuestros antepasados, y en este libro, valiéndonos de una estructura episódica, se habla de muchos de ellos, y de las penas y alegrías que conformaron sus vidas y han dado origen al mundo que conocemos.

¿Y dónde se puede ver semejante libro? AQUÍ, aunque en ESTA OTRA DIRECCIÓN hay más cosas.



martes, 19 de diciembre de 2017

Pollo de verdad: pollo pollo (receta navideña)


(Nota: la foto, como se ve, es de un pavo real, pero es para ambientarse. El pollo que se describe en esta receta, que es el de la Navidad de los viejos tiempos –de hace 60 años, más o menos–, es una cosa que hoy, como no lo hagas tú...)
Aprovechando las fechas, diré que este pollo es muy a propósito para comer el día de Navidad.

Hace falta un pollo de verdad. Los amarillos de Coren están buenos y sirven para esto, aunque los hay mejores. En cualquier caso, hay que hacerlo con un pollo como Dios manda, de dos y medio o tres kilos (o más). Asimismo se puede hacer con gallina de granja, de las amarillas, que también están muy buenas.
La cosa es sencillísima:
1/ Que te troceen el pollo (o la gallina) en la carnicería: di que vas a guisarlo (no asarlo o freírlo).
2/ En una cazuela grande se fríe despacio mucha cebolla (tres mínimo, más o menos picadas), y mientras tanto se hace un majado con cinco o seis dientes de ajos, un cuarto de barra de pan duro y un buen manojo de perejil. Se fríe en una sartén, primero los ajos y el pan, todo en trozos, y cuando esté frito, se echa el perejil muy picado (sólo las hojas; los tallos no), que se hace en seguida. En cuanto coja un poco de color (el perejil), se echa lo de la sartén en un mortero y se machaca todo lo que se pueda.
3/ Una vez más o menos frita la cebolla, se añade el pollo en trozos y se le da unas vueltas para que se fría por todas partes. Una vez algo frito se añade una punta de pimentón, se le da otra vuelta sin que se llegue a quemar, y el majado del mortero. Se continúa revolviendo un poco para que todo se impregne de ello, y se añade entonces vino blanco, mejor ajerezado, cuarto de litro o algo menos.
4/ A continuación se añade agua (si se dispone de caldo, mejor) hasta que se vea que aquello tiene líquido suficiente para cocer. Se hace hervir, y una vez hierve, se pone el fuego bajo, se tapa y se deja que se vaya haciendo. Un pollo de los buenos puede tardar una hora o un poco más, aunque conviene vigilarlo y dejarlo hasta que esté en su punto. Esto se hace pinchándolo, probándolo, y decidiendo si ya está guisado. Si es gallina tarda algo más; a lo mejor hasta dos horas.
5/ Una vez hecho se apaga el fuego y se deja enfriar, y una vez frío, se mete en la nevera y se le deja tranquilo hasta que se vaya a comer, que puede ser al día siguiente o dos días después. Con esto mejora aún más.
A la hora de comer, se calienta bien en la misma cazuela y a la mesa.

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Y hasta aquí llegó esta historia, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO

jueves, 7 de diciembre de 2017

Inicio de una novela: broma total



Recursos para escritores

Los escritores que no saben mucho, o los escritores noveles, o novatos, o novicios, o primerizos, o inexpertos... se enfrentan a un papel en blanco y se preguntan: ¿cómo inicio esta novela? Porque ellos quieren escribir una novela...
La respuesta es: aparta el papel y ponte a pensar, que es algo que se puede hacer en cualquier parte. En la ciudad, en el campo, en el trabajo, durante los sueños o los paseos, con los amigos, solo, mirando por la ventana, comiendo chocolate (negro, claro es), oyendo música (de Bach, preferentemente) o ruidillo de ese que hay ahora y al que algunos, mayormente los que saben tanto lo que es la música como lo que se refiere al comienzo de una narración, llaman música... En fin, en cualquier lado, que el escenario importa poco y lo que cuenta son los lóbulos frontales de la corteza cerebral, que es donde reside el reino de la fantasía. 
Llegados a este punto, uno debería preguntarse: ¿de qué quiero escribir una novela? Y aquí intervienen los géneros.
¿Quiero escribir una narración de intriga, de misterio, policíaca, de espías...? O bien, ¿quiero escribir una historia romántica, de amoríos, de chicas que se levantan de la cama y se van a la oficina, y allí..., pues todo eso, o chicos que lo pasan fatal porque ...? O no. Quizá lo que quiero es escribir una novela ambientada en época remota, cuando los sumerios, o los fenicios, o los romanos, o los bárbaros, o los hombres y mujeres que vivieron en la Edad Media... ¿Y por qué no acerca de los que conquistaron continentes, que aquellos sí que fueron arduos trabajos? Toda la jornada caminando por la selva, y para evitar la muerte a manos de los indios flecheros, con armadura, que la cosa tiene mérito...
Otros géneros que no se deben olvidar son las novelas de aventuras, las de terror, las costumbristas, las de hadas, las de risa... En fin, sería el cuento de nunca acabar.
En definitiva: ¿de qué quiero escribir una novela? Para dilucidar semejante asunto no hacen falta papel ni lápiz, sino, como ya he dicho, poner en marcha la máquina que todos tenemos en la cabeza, que sirve para algo más que para llevar sombrero.
Vas por el monte con los perros, estás tirado en la campa mirando las montañas azules..., y de repente, ¡zas!, una imagen brinca ante tu entendimiento sin que seas capaz de averiguar cómo se ha producido. ¡Es una niña...!, sí, una niña de cinco años que se ha escapado de casa por una ventana y, con el perro, que tiene cinco meses, se ha internado en las veredas sólo holladas por los animales salvajes porque quiere ir a ver el bosque...

La niña que quería ver el bosque
El borroso escenario se presenta desierto y sólo algún pájaro que los sobrevuela graznando pone una nota melancólica en el ambiente... Difuso cielo azul recortado por los árboles... Lo hondo del bosque... Todo se mueve, sí, todo se mueve... Ilusiones, fantasías, espejismos y apariciones que se abren paso a viva fuerza y de ninguna manera podemos gobernar...
Mará, de repente, ve un oso. Está allí, a su lado, con el largo hocico peludo, sentado en el suelo y la espalda apoyada en un árbol. Sin embargo, el oso no la ve a ella. No, no me ve. Soy invisible. Bueno, no, mejor: soy gaseosa, como una nube o un ángel que se estira y se encoge. ¡Boing...! Ahora paso delante de él, y el oso, que es negro, es oscuro, sin abrir los ojos sacude la cabeza y se come una mosca. ¡Clac! El sonido de las mandíbulas infunde respeto, es mejor no acercarse por si acaso, el oso no me ve, no me siente, pero ¿y si se confunde y cuando le meta el dedo en la boca pasa otra mosca? Porque si quiero le meto el dedo en la boca... No, mejor en la nariz... ¡Ayyy...! ¿Qué sucede? Mamut, que también es un espíritu de la tarde y ha crecido, es más grande que el oso..., ¡hala...!, me contempla con sorpresa. ¡Mira...!, ¡tiene la nariz llena de mocos...!, y él se arrima y husmea. No, mi ama: es miel. ¡Ah, miel...!, menos mal. Mamut tiene la voz de una persona mayor, a lo mejor es una persona mayor, desde luego es grande, y como es una persona mayor, me protege y no tengo miedo de nada. Los dos somos como sombras luminosas que culebreamos y estamos aquí y estamos allá, tan pronto en este sitio como al otro lado del camino de tierra, donde se revuelcan los jabalíes, que tampoco pueden hacernos nada, ¿cómo nos lo van a hacer si somos los espíritus del bosque?, eso, ¡qué divertido!, podemos subir y bajar por los troncos de los árboles sin que nadie se dé cuenta, ni las mariquitas, ¿a que sí?, y las mariquitas mueven la cabeza arriba y abajo y, todas a una, dicen, sí, es verdad, sois como espíritus del bosque, pero ¿a que no sabéis cómo se llaman los espíritus del bosque?, y yo me acelero y me confundo, no, bueno, sí..., espera..., aunque al fin me acuerdo, ¡ah, ya sé!, duendes, duendes grandes, mayores que el oso, duendes transparentes que no ocupan lugar bajo la luna, y Mamut me mira, pero ¿no era por la tarde?, Mamut es mayor y reflexivo, se acuerda de todo, y yo le digo, sí, pero da igual, además, por la tarde también se puede ver la luna, ¿tú nunca la has visto?, y debe de ser por la tarde porque yo creo que ya hemos comido, ¿no te acuerdas?, tortilla de patata..., mmm..., ¡qué buena!, y tú comías las cortezas de los quesos y las tiras blancas del jamón, que no eran ilusión, ¿eh?, que eran de verdad, y el perrín tiene un estremecimiento y emite uno de esos ladridos sordos que casi no se oyen, porque ¿no sueñan también los perros? Quizá él vio al oso descender del árbol y apartarse con premura, ¡por ahí vienen los humanos!, ...dita sea, hay que poner tierra por en medio..., y el oso se va protestando, desaparece el peculiar aroma que lo delata –que seguramente tiene algo que ver con el vinagre y otras especias que están usando en la frontera cocina–, y al fin se queda tranquilo y deja escapar un suspiro. ¡Ya se fue!
Mará, sin embargo, no ha dejado de ver el bosque, ¡qué va!, porque la fronda permanece inalterable. Ya no está el oso, que a saber adónde se ha ido, y tampoco están las mariquitas, que se habían constituido en asamblea, pero quedamos nosotros, los espíritus del bosque..., no, los duendes, Mamut lleva un sombrero muy raro y zapatos puntiagudos con estrellas pintadas..., no, tampoco, no son pintadas sino estrellas de verdad, casi no puede andar, el pobre, aunque como es transparente yo creo que le da igual, vamos por el caminito entre los árboles y nos paramos en donde queremos, él lo huele todo y yo miro dentro de los agujeros de la tierra y de los árboles, a lo mejor encuentro algo, y cuando durante un momento la espesura se aclara oigo una guitarra, aunque es al otro lado del valle, en las montañas de enfrente, ¿será mi padre?, ¿por qué he pensado en él?, será porque también es grande, él sí que es grande, más alto que las montañas blancas, y lleva las botas de siete leguas y a cada paso que da avanza tanto que no le podemos alcanzar, sus zancadas resuenan en el bosque y los animales se apartan, vámonos de aquí, que llega el gigante de pies de hierro..., pero no todo es una ilusión, no, una quimera, porque cuando salimos al claro que hay en la falda de las montañas, allí está él, mi padre, es por la tarde y está sentado como antes el oso, con la espalda apoyada en un árbol, es muy grande, pero eso ya lo he dicho antes y no me da miedo, y tiene la guitarra entre las manos, mira al cielo y canta por lo bajo, aunque luego se pone en pie y canta más alto mientras rasguea el instrumento..., allí está, pero él tampoco nos ve porque somos transparentes, y nos acercamos hasta colocarnos a su lado, ¿cómo se llama esa canción?, se llama Bésame mucho, sí, como si fuera esta noche la última vez...
[...]

Y hasta aquí llegó la broma, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO

miércoles, 15 de noviembre de 2017

MADE IN SPAIN

En este país también se hacen cosas buenas, que no todo va a ser la chapuza nacional, y un ejemplo de ello es esto:



¿Y qué es esto?, se preguntarán los lectores (porque esto es para lectores; los demás pueden dejar de leer desde aquí). Pues es una descomunal novela de aventuras en la que se narra la vida de un personaje que vivió 300 años, así como suena. ¿Esto es posible? Bueno, si es posible o no es lo de menos. Esto es un libro, una novela, una narración (también podría decir una película), entes en los que, como es sabido, todo es mentira. ¿O aún no se había enterado?
La historia de que hablamos pasa revista al final del siglo XVII y a los que le siguen, XVIII, XIX y XX, y está ambientada... ¿En dónde iba a estar ambientada... sino en el planeta entero?, porque 300 años dan para recorrer en planeta Tierra de cabo a rabo unas cuantas veces, que es lo que hizo el protagonista, Juan Evangelista, también conocido como niño diablo, hijo del cometa y lobo solitario...
Pero basta de cháchara y vayamos a asuntos de mayor enjundia. Por ejemplo: en este enlace


cualquiera puede descargar (GRATIS, claro es), el primero de los libros de que consta esta ingente saga, libro que se llama Edad de las tinieblas. Bien, ¿no?...

Y en fin, no digo más, que con lo dicho basta. De nada, de todas formas, y si alguien se queda con ganas de más, que mire AQUÍ.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Cómo hablan los personajes de los libros


Recursos para escritores



 
Cuando uno se pone a escribir debe adoptar identidades dversas, y por lo tanto meterse en la piel de los actores, puesto que los personajes deben hablar como lo que representan. Por ejemplo, los niños. Así que cabría preguntarse, ¿cómo hablan los niños?
Aquí debajo pongo unos ejemplos:

Niña de 6 años hablando de las letras
Los protagonistas de los cuentos tienen el cuerpo hecho de sopa de letras, sí, y no sólo los protagonistas, también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede, los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar, todo está hecho de sopa de letras. Los cuentos que yo he leído son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente..., fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven cuerpos, ven actitudes, ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo... ¿No es esto precisamente la magia?
En mis cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo, incluida la de pasta. A mí antes no me gustaba mucho, bueno, no me gustaba nada, eso de los fideos no se ha hecho para mí, voy a decir la verdad, los macarrones sí, ¡mmmmh...!, ¡están buenísimos!, pero las sopas..., y entonces un día Maná me dijo, [...]
(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)

Niña de 14 años que regresa de una estación de esquí y no puede parar de hablar
La niña volvió de su viaje contando y no acabando, sobre todo de los chicos con los que había ligado,
porque ligamos nosotras, ¿verdad?, que ellos lo único que hacen es el tonto, bueno, y aceptar como corderitos lo que les des, ¿a que sí...?, o eso dice Candela, ¿tú qué crees?, ¿es verdad o no?, sí, hija, es casi verdad del todo, bueno, pues Rosana y yo, y las demás, claro, teníamos a todos los de otro colegio el día entero detrás, se venían a comer a nuestro comedor y nos invitaban a todo, a helados y a coca colas y a ir por la noche a la discoteca, pero nosotras les dijimos que no, que de quedar, nada, que ya nos veríamos allí, y por la noche íbamos y allí estaban todos, en fila..., ¡jo, y no veas...!, ¿tú has bebido alguna vez un cubata?, yo bebí un poco, con Rosana, que nos invitó uno que era algo mayor porque a nosotras no nos daban, y estaba asqueroso pero al final nos lo acabamos, y te entra una marcha..., nos pasamos la noche bailando las dos en mitad de la pista y nos tuvieron que echar, bueno, y a otros varios, porque no nos queríamos ir, y entonces salimos afuera y estuvimos hablando, que hacía muchísimo frío, y al cabo de un rato salió una de las señoritas y nos hizo meternos a todos y nos mandó a cada uno a su cama, ¿y sabes qué?, pues que algunos de los chicos llevaban hasta corbata, que no sé para qué la llevaban pero la llevaban, y luego, a los pocos días, resultó que había uno que tenía una cámara muy grande y estaba venga a decir que nos quería hacer fotos, y algunas dijeron que no pero yo dije que bueno, que a mí no me importaba, y me hizo algunas pero me decía que me tenía que cambiar de ropa, y como allí casi no tenía, porque no teníamos más que los monos de esquiar, me vestí con la ropa de Rosana y de otras, con una minifalda que tenía una y hasta con los bikinis, porque había una piscina caliente desde la que se veía toda la nieve, y estábamos todo el día allí metidos..., aunque también esquiábamos, ¿eh?, pero hacíamos las dos cosas..., y me ha dicho que las fotos me las va a mandar a casa.
(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)

Niña de 5 años soñando
El borroso escenario se presenta desierto y sólo algún pájaro que los sobrevuela graznando pone una nota melancólica en el ambiente... Difuso cielo azul recortado por los árboles... Lo hondo del bosque... Todo se mueve, sí, todo se mueve... Ilusiones, fantasías, espejismos y apariciones que se abren paso a viva fuerza y de ninguna manera podemos gobernar...
Mará, de repente, ve un oso. Está allí, a su lado, con el largo hocico peludo, sentado en el suelo y la espalda apoyada en un árbol. Sin embargo, el oso no la ve a ella. No, no me ve. Soy invisible. Bueno, no, mejor: soy gaseosa, como una nube o un ángel que se estira y se encoge. ¡Boing...! Ahora paso delante de él, y el oso, que es negro, es oscuro, sin abrir los ojos sacude la cabeza y se come una mosca. ¡Clac! El sonido de las mandíbulas infunde respeto, es mejor no acercarse por si acaso, el oso no me ve, no me siente, pero ¿y si se confunde y cuando le meta el dedo en la boca pasa otra mosca? Porque si quiero le meto el dedo en la boca... No, mejor en la nariz... ¡Ayyy...! ¿Qué sucede? Mamut, que también es un espíritu de la tarde y ha crecido, es más grande que el oso..., ¡hala...!, me contempla con sorpresa. ¡Mira...!, ¡tiene la nariz llena de mocos...!, y él se arrima y husmea. No, mi ama: es miel. ¡Ah, miel...!, menos mal. Mamut tiene la voz de una persona mayor, a lo mejor es una persona mayor, desde luego es grande, y como es una persona mayor, me protege y no tengo miedo de nada. Los dos somos como sombras luminosas que culebreamos y estamos aquí y estamos allá, tan pronto en este sitio como al otro lado del camino de tierra, donde se revuelcan los jabalíes, que tampoco pueden hacernos nada, ¿cómo nos lo van a hacer si somos los espíritus del bosque?, eso, ¡qué divertido!, podemos subir y bajar por los troncos de los árboles sin que nadie se dé cuenta, ni las mariquitas, ¿a que sí?, y las mariquitas mueven la cabeza arriba y abajo y, todas a una, dicen, sí, es verdad, sois como espíritus del bosque, pero ¿a que no sabéis cómo se llaman los espíritus del bosque?, y yo me acelero y me confundo, no, bueno, sí..., espera..., aunque al fin me acuerdo, ¡ah, ya sé!, duendes, duendes grandes, mayores que el oso, duendes transparentes que no ocupan lugar bajo la luna, y Mamut me mira, pero ¿no era por la tarde?, Mamut es mayor y reflexivo, se acuerda de todo, y yo le digo, sí, pero da igual, además, por la tarde también se puede ver la luna, ¿tú nunca la has visto?, y debe de ser por la tarde porque yo creo que ya hemos comido, ¿no te acuerdas?, tortilla de patata..., mmm..., ¡qué buena!, y tú comías las cortezas de los quesos y las tiras blancas del jamón, que no eran ilusión, ¿eh?, que eran de verdad, y el perrín tiene un estremecimiento y emite uno de esos ladridos sordos que casi no se oyen, porque ¿no sueñan también los perros? Quizá él vio al oso descender del árbol y apartarse con premura, ¡por ahí vienen los humanos!, ...dita sea, hay que poner tierra por en medio..., y el oso se va protestando, desaparece el peculiar aroma que lo delata –que seguramente tiene algo que ver con el vinagre y otras especias que están usando en la frontera cocina–, y al fin se queda tranquilo y deja escapar un suspiro. ¡Ya se fue!
Mará, sin embargo, no ha dejado de ver el bosque, ¡qué va!, porque la fronda permanece inalterable. Ya no está el oso, que a saber adónde se ha ido, y tampoco están las mariquitas, que se habían constituido en asamblea, pero quedamos nosotros, los espíritus del bosque..., no, los duendes, Mamut lleva un sombrero muy raro y zapatos puntiagudos con estrellas pintadas..., no, tampoco, no son pintadas sino estrellas de verdad, casi no puede andar, el pobre, aunque como es transparente yo creo que le da igual, vamos por el caminito entre los árboles y nos paramos en donde queremos, él lo huele todo y yo miro dentro de los agujeros de la tierra y de los árboles, a lo mejor encuentro algo, y cuando durante un momento la espesura se aclara oigo una guitarra, aunque es al otro lado del valle, en las montañas de enfrente, ¿será mi padre?, ¿por qué he pensado en él?, será porque también es grande, él sí que es grande, más alto que las montañas blancas, y lleva las botas de siete leguas y a cada paso que da avanza tanto que no le podemos alcanzar, sus zancadas resuenan en el bosque y los animales se apartan, vámonos de aquí, que llega el gigante de pies de hierro..., pero no todo es una ilusión, no, una quimera, porque cuando salimos al claro que hay en la falda de las montañas, allí está él, mi padre, es por la tarde y está sentado como antes el oso, con la espalda apoyada en un árbol, es muy grande, pero eso ya lo he dicho antes y no me da miedo, y tiene la guitarra entre las manos, mira al cielo y canta por lo bajo, aunque luego se pone en pie y canta más alto mientras rasguea el instrumento..., allí está, pero él tampoco nos ve porque somos transparentes, y nos acercamos hasta colocarnos a su lado, ¿cómo se llama esa canción?, se llama Bésame mucho, sí, como si fuera esta noche la última vez...
[...]

Y hasta aquí llegó la broma, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO
 

lunes, 16 de octubre de 2017

Mes indie (o sea, barato) en Amazon


Octubre, mes de las rebajas en los libros de Amazon
Esto lo hacen ellos de su mano mayor. De los míos han puesto cuatro bastante baratos, a saber:



Ojos azules a 1,19 € aquí: https://www.amazon.es/dp/B072N822Q9

Crucita y yo, a 1,19 €, aquí: https://www.amazon.es/dp/B01N6JWHWO







Dios conmigo, fantasía plenomedieval, a 1,49 €, aquí: https://www.amazon.es/dp/B018XOY7NU







La cocina española de siempre, a 1,49 €, aquí: https://www.amazon.es/dp/B01I41EBWE








Y el que se quede con ganas de más, que mire AQUÍ


viernes, 6 de octubre de 2017

Libros gratis de Camargo Rain (servidor)

    Hace ya tiempo que organicé una página para que, el que quisiera, descargara libros, o trozos de ellos; de los que yo escribo, quiero decir. El caso es que la usé durante unos años pero luego cayó en el olvido, y yo creo que es buena ocasión para darle un poco de aire, así que esto (esta entrada) es propaganda. La página es esta:


y tiene esta cabecera:


    En ella, como ya he dicho, se pueden descargar alguno de mis libros y trozos de otros; gratis, naturalmente. Se trata de novelas de aventuras variadas (algunas históricas, de siglos pasados, y otras contemporáneas), y lo que ahí se regala (en formatos epub, mobi y PDF) va variando con el tiempo. O sea, que pongo libros, luego los quito y pongo otros..., etc; bueno, vosotros ya me entendéis.

    También tengo una página en Amazon en donde hay más; lo que sucede es que estos son de pago; muy baratos, eso sí (¿700 páginas por 2,99 € es caro?), pero de pago. La página, por si alguien quiere mirar, es esta.


    ... y en ella hay varios que tienen cierto éxito (esto del éxito en Amazon es bastante difícil de calibrar, pero vamos, yo estoy contento). Algunos son estos:


Hala, a ver quién se enrolla, que más fácil no lo puedo poner.